En un día soleado y con un clima tórrido de una primavera que comienza
aunque con un poco de retraso nos es casi imposible creer a las devastadoras
consecuencias que el cambio climático nos está reservando para los próximos 26 años
sin contar lo que podrá suceder después del 2040 sino se inicia a tomar
acciones drásticas que puedan ayudar a mejorar la situación ambiental.
Hablar de un futuro tan distante nos haría pensar que esto nos deja un
alto margen para actuar; pero ya son más de 20 años en donde se habla de un
eventual cambio climático y sus consecuencias y ahora nos encontramos con la
realidad que pensábamos lejana en el pasado. Por lo tanto henos aquí, en el
2014, viviendo ya la Era del Cambio
Climático[1].
Las proyecciones del IPCC reflejadas en la última versión corregida del
reporte: Climate Change 2014: Impacts, Adaptation, and Vulnerability no son
de lo más alentadoras. El no haber tomado medidas más rígidas en estos últimos
años respecto a las emanaciones de gases de efecto invernadero nos ha llevado a un
aumento del recalentamiento global de 0.6°C. Algunas de estas consecuencias las
podemos ver con la destrucción de las barreras coralinas, las migraciones de la
vida animal tanto marina como terrestre, reducción de los glaciares,
temperaturas extremas como el vórtice polar (ver imágenes aquí) que afectó el
norte de América o la fuerte sequía como la que vive el sudoeste de los Estados
Unidos (Crisis del agua
en California), etc.



